Cuando mi hijo falleció, no podía aceptar la idea de que no dejó 'nada' atrás.
Temía que el mundo olvidara su risa, sus pasiones, su ternura.
Con la ayuda de Dernier Instant, pude crear un espacio en su imagen.
Vemos su sonrisa, oímos su voz, redescubrimos su mundo.
Tenía miedo también de los ojos de los demás, de los que juzgan...
Pero pude configurar todo como privado.
El perfil no es visible para todos. No está expuesto ni profanado.
Es un lugar para el recuerdo, no para la exhibición.